FÚTBOL

El fútbol femenino, víctima de su inmovilismo

El fútbol femenino, víctima de su inmovilismo, desprovechó una oportunidad histórica en la Eurocopa.

Virginia Torrecilla y Amanda Sampedro lamentan la eliminación de la selección española de fútbol femenino ante Austria (Foto: RFEF)

El relevo en el banquillo de la selección absoluta y la entrada del patrocinador que da nombre a la Primera División de fútbol femenino se anunciaron como los primeros indicios del cambio que estaba por producirse.

Fue proclamada la llegada del profesionalismo y el inicio de una nueva era en la que el presente del fútbol se escribiría en femenino. Se ambicionaron éxitos, se construyó un discurso basado en la ilusión y las futbolistas se comprometieron a “hacer algo grande”.

La estrepitosa caída de La Roja en los cuartos de final de la Eurocopa revela, sin embargo, un panorama desalentador.

La selección española se despidió del torneo con una única victoria, la conseguida en su estreno ante Portugal (2-0) en un partido en el que dio los primeros síntomas de alarma. Dominó la primera mitad, celebró los tantos de Vicky Losada y Amanda Sampedro y se desconectó, como si los 45 minutos restantes fuesen ya intrascendentes.

Decepcionante fue su fútbol durante el resto del certamen. Cayó ante Inglaterra (0-2) y ante la débil escuadra de Escocia (0-1), en dos encuentros que evidenciaron su falta de lucidez con el esférico.

Por una carambola esquivó la eliminación en un grupo accesible, con rivales que ocupan los puestos 5, 21 y 38 de la clasificación mundial de la FIFA. España es la número 13.

La diferencia de goles -gracias, en parte, al tanto que le fue anulado a las Lionesses- validó su pase a cuartos de final y el precipitado adiós de Francia y Alemania dibujó una nueva perspectiva. Con esta segunda vida, La Roja ganó no solo la oportunidad de disputar los cuartos de final sino que vio despejado su camino hacia la final.

Lejos de encontrar la reacción deseada por los 548.000 espectadores que se colocaron frente al televisor, el cuadro dirigido por Jorge Vilda compitió ante Austria sin ambición, sin fe y sin criterio.

La Cenicienta de la Eurocopa, la vigésima cuarta mejor escuadra del mundo, castigó la pasividad española en cuartos de final. Frustró, así, una oportunidad histórica para el fútbol femenino español. Acogió el vestuario su eliminación sin una autocrítica pública. Recibió el “aprobado” del técnico y confió su futuro “a tener más suerte de cara a gol”.

Solo celebró dos en toda la Eurocopa. Acumuló 348 minutos sin ver puerta, lo que resume el pobre rendimiento de las delanteras. Ni Jenni Hermoso, ni Mari Paz Vilas, ni Mariona Caldentey, ni Bárbara Latorre, ni Esther González ni Olga García se confirmaron como alternativas fiables a las ‘olvidadas’ Vero Boquete y Sonia Bermúdez.

El preparador español prescindió de las dos máximas realizadoras de la fase de grupos y la apuesta resultó fallida. “Seguiré contando con las mejores”, se limitó a decir en declaraciones al diario Marca.

Sin gol ni liderazgo

La ausencia de ambas dejó al equipo huérfano de gol pero también de liderazgo.

El carácter ganador de Sonia Bermúdez contribuyó a la conquista liguera del Atlético de Madrid.

Vero Boquete, la única futbolista española ganadora de la Liga de Campeones, venía de jugarlo prácticamente todo en París. En concreto, 2.444 minutos repartidos en 33 de los 37 compromisos del PSG. Entre ellos se incluye la final del torneo de clubes más prestigioso de Europa. La centrocampista gallega jugó 63 minutos en la final de Cardiff ante el Olympique de Lyon. Por “razones deportivas” se quedó fuera de la lista de 23 ante la incredulidad de las rivales. La brasileña Marta Vieira llegó incluso a manifestar públicamente su sorpresa.

“Yo tengo un cariño muy especial por Vero. Es una futbolista de alto nivel, que siempre ha destacado allí donde ha jugado. Me sorprende no verla en la lista”, confesó la atacante de Orlando Pride.

Sí entraron en la convocatoria, en cambio, jugadoras con un peso intrascendente en el camino hacia la fase final de la Eurocopa de Holanda, como Paula Nicart, Mariasun Quiñones, Esther González o Mariona Caldentey. Celia Jiménez, con un rodaje limitado después de una grave lesión de rodilla, viajó igualmente aunque no fue una alternativa real. No saltó al césped.

Ni titulares ni suplentes ofrecieron, de hecho, motivos para la ilusión durante su participación en el certamen. El juego fue vulgar después de tres semanas de entrenamientos en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas (Madrid), interrumpidas para un único amistoso, ante la inoperante Bélgica (7-0), a diecinueve días del estreno.

El anterior partido de preparación databa de principios de junio. La Canarinha visitó Fuenlabrada y ya advirtió de la falta de gol del equipo español, como antes hicieran Francia e Inglaterra.

Cambios estructurales en el fútbol femenino

La disputa de ese envite motivó la modificación, a última hora, del calendario de competición de la Copa de la Reina. La temporada pasó a clausurarse más tarde de lo previsto inicialmente, el 18 de junio, con un escaso margen de un mes para el comienzo de la Eurocopa.

Las semifinales y final del evento copero se disputaron en Las Rozas, en plena ola de calor. Protestaron los aficionados por las altas temperaturas -de hasta 40 grados- pero no los clubes ni las jugadoras, en otra muestra del inmovilismo del fútbol femenino español. Total, qué importa.

Otra de las medidas que se aguarda es la reducción del número de participantes en la Primera División o la reestructuración de la segunda categoría, con la finalidad de incrementar el nivel de la competición, pero nada parece llegar a tiempo. Como el adiós de la Eurocopa, en medio de un clima de conformismo. Así evoluciona el fútbol femenino, sin metas ni anhelos, esperando un golpe de efecto y una apuesta verdadera que vaya más allá de contar el número de licencias o maquillar las dietas. El salto debe ser cualitativo. Eso es lo que reivindican desde hace años las protagonistas del fútbol femenino.

2 Comments

2 Comments

  1. Anonimo

    08/03/2017 at 09:28

    Estoy de acuerdo en que haya que hacer autocrítica… pero hasta un punto. Hablar también de los salarios que se han llevado las jugadoras por esta Euro… que sino ha sido ninguno, poco le falta. Cada una de las jugadoras que Vilda ha creído conveniente que saltaran al césped, han estado al 200 por 100.

  2. Maria josep Aina

    08/03/2017 at 18:44

    Jenni fue la Pichichi de la Liga, en este campeonato no ha tenido suerte. Las elegidas son las mejores cuando ganan y las peores si pierden, si hay cambios nos quejamos, si no, también. Habría que saber si a parte de su calidad, futbolística, reúnen otras cualidades que aporten al equipo más que aquellas que han ido. A veces las relaciones entre las personas no son las mejores para hacer piña.

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